lunes, 27 de agosto de 2012

En cárceles hay al menos 7.000 armas

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Pistolas automáticas de varios calibres, AK-45, AR-15, FAL, ametralladoras Afag, fusiles steyr, y dragunov, es el arsenal que hay el Yare I. De acuerdo con un trabajo de inteligencia que hizo un grupo de funcionarios del Ministerio de Servicios Penitenciarios ese arsenal asciende a 500 armas en total.

A lo que hay que sumer un número no determinado de granadas y las porciones del explosivo conocido como C-4.

El número de municiones es todavía mayor, indicaron las fuentes consultadas. De acuerdo al mismo estudio, los reclusos cuentan con 500 bultos de balas de distintos calibres. Eso se traduce a 500 mil proyectiles.

Según indicaron los voceros del Ministerio de Servicios Penitenciarios, este equipo de guerra no tiene más de 14 años en el penal.

Lleva alrededor de tres años, pues en 2009 autoridades del Ministerio de Interior y Justicia, con el apoyo de la Guardia Nacional, hicieron una requisa en el Centro Penitenciario Yare I y lograron incautar un número importante de armamento y municiones -todas rotuladas con las siglas de Cavim- y desarticularon las bandas que mantenían el liderazgo y las pugnas internas. Pero pareciera haberse reciclado todo, hasta las bandas.

De esos 500 bultos de balas podrían restarles 492, pues en el tiroteo que sostuvieron el domingo de la semana pasa y que duró cuatro horas sin parar, se gastaron, calcularon las autoridades, ocho bultos de balas, es decir, unas ocho mil balas. Fuentes aseguran que en esa reyerta no disparó la Guardia Nacional.

De mil en mil

El estudio que adelantaron las autoridades reveló que podrían existir al menos siete mil armas de fuego, de todo tamaño y calibre, en las cárceles venezolanas.

Eso sería un promedio de 212 en cada una de las 33 cárceles que hay en el país. Sin embargo, Yare duplica ese número.

El número de municiones es todavía más alarmante. Se presumen, según la labor de inteligencia, que existen unos tres millones de proyectiles de distintos calibres en los centros de reclusión del país.

Las investigaciones no lograron aportar datos sobre las porciones de C-4, ni tampoco sobre la cantidad de granadas que podrían existir en los diferentes penales.

La ruta de las armas

De acuerdo a las investigaciones que han realizado los expertos en materia penitenciaria, hay tres formas de ingresar las armas a las cárceles.

La primera, explicaron las fuentes consultadas, solo implica pagar a intermediarios para que dejen pasar el armamento a los penales.

Esos hierros ya pertenecían a los privados de libertad que recién ingresan al penal. Ellos negocian con los líderes, según sea el caso, y luego con quienes podrían concretar la entrada del armamento.

La segunda manera es la compra desde el penal. Bandas dedicadas al robo, reúnen armas largas y cortas a lo largo de su faena delincuencia y cuando tiene mercancía suficiente se comunican con los reclusos y ofrecen. En esta modalidad se paga por el arma y por la logística para que ingrese al penal.

En la tercera forma estarían implicados presuntos funcionarios de seguridad y custodia que posiblemente se roban las armas en los comando o en salas de evidencias y luego las ofrecen. En esta manera de ingreso también se paga por el arma y por la logística. Por un arma larga se puede pagar hasta 45 mil bolívares, indicaron fuentes del ministerio de servicios penitenciarios.

Promesas sin cumplir

Aunque trascendió que 10 funcionarios de la Guardia Nacional y 20 de custodia del Ministerio de Servicios Penitenciarios estarían siendo investigados por las armas que hay en el Centro Penitenciario Yare I, aún no hay nombres ni responsables directos. Ninguno ha sido procesado ni penado por ello.

Tampoco los ha habido luego de que cerraran el Cetro de Reeducación y Trabajo Artesanal de El Paraíso, conocido como cárcel de La Planta, y se encontrara un lote importante de armas de guerra.

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